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La identificación de perros mediante el chip es obligatoria, según la Ley de Protección de los Animales Domésticos de la Comunidad de Madrid de 2016.

La función del chip en perros es tener un medio de identificación único e inequívoco, que esté asociado a los datos de un propietario, para que sea posible contactar con él en caso de que el animal se extravíe, o para comprobar que el estado de vacunación o desparasitación en ese perro es el requerido por la legislación, y con el chip se asocia fácilmente el perro y la cartilla sanitaria o el pasaporte. También es necesario para poder asociar pruebas médicas a este número de chip de un perro, porque sería la forma de asignar números de identificación distintos para cada perro. Lo más parecido a nuestro DNI.

Puedes pedir cita para poner el chip a tu perro, con nuestro servicio veterinario a domicilio en Madrid. Para hacerlo, puedes rellenar el formulario que aparece al final de esta página, o por teléfono en los números 635 84 27 33 ó 651 15 24 65 (llamando, o dejando un mensaje de whatsapp o telegram).

La implantación de chip en perros es en el lado izquierdo del cuello, por convenio internacional, para facilitar el momento de la búsqueda del microchip si es necesario rastrearlo en un perro. Se trata de un chip del tamaño de un grano de arroz, que se pone bajo la piel (subcutáneo). Al ser un material inerte, no da reacción. Eso sí, la aguja con la que se introduce debe ser de un calibre superior al habitual de las vacunas, porque si el chip es del tamaño de un grano de arroz, es comprensible que la aguja sea más grande.

El sistema de chip tiene validez internacional, ya que sigue los estándares ISO 11784-11785, lo que permite asegurar la viabilidad del chip aunque el perro se traslade a otro país.

Hasta hace no muchos años, junto con la Campaña Antirrábica de Madrid, se hacía también campaña para poner el chip a perros, ya que se hacía conjuntamente la campaña de vacunación e identificación. La identificación con chip era (y es) imprescindible, además de por la identificación en sí, para poder registrar y hacer seguimiento de la vacunación antirrábica.

Desde febrero de 2017, con la entrada en vigor de la Ley de Protección de Animales Domésticos, en Madrid es obligatorio el chip en perros, gatos, hurones y conejos.